“Quid prodest” (Mt. 16,26: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si arruina su vida?”, se convierte en piedra de toque de su fidelidad vocacional. En Claret se manifiesta, sobre todo, en las grandes encrucijadas que solicitaron su conversión y sus ulteriores opciones.
Patris Mei. Expresa la relación de Claret con Dios Padre. Se refiere a la experiencia del amor de Dios –comunicado por el Espíritu- que inflama y dispone para recibir la forma del misionero. Equivale a estar “en las cosas que miran al servicio de mi Padre” Lc 2,49.
Charitas Christi. La vida de Claret es una existencia que sólo se entiende desde Jesucristo, cuyo nombre no se puede invocar sin el auxilio de Dios. Jesucristo es el eje de su vida, esta centralidad se refleja en 2Co 5,14. que figura como lema de su escudo episcopal: “La caridad de Cristo nos urge”.
Spiritus Domini. Es la clave más íntima del proceso configurador. Cuando Claret quiere interpretar su vocación evangelizadora, comprende de un modo muy particular las palabras: "El Espíritu del Señor está sobre mí y me ha enviado a anunciar a los pobres la Buena Nueva". Lc. 4,18.