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EDUCACION A DISTANCIA |
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- 1ER ENCUENTRO
- CARTA / CAPITULO GENERAL
- CALENTANDO MOTORES
- “El Capítulo ya está en marcha”
- HACIENDO MEMORIA
- REVISION DE VIDA Y MISION
- FASE DE ELECCIONES
- EL P. JOSEP Ma. ABELLA
- FASE DE ELECCIONES
- En Familia y en comunión eclesial
- CONCLUSION
- REFLEXION FINAL
- DECLARACION

Carta Abierta al XXIV Capítulo General
Misioneros Claretianos
Roma- agosto 2009
Rvdo. P. Superior General
Josep Maria Abella cmf
Y a todos los hermanos capitulares
Paz y Bendición de parte del Señor de la Vida, a quien deseamos servir y anunciar al estilo de nuestro Fundador S.A.Mª Claret, con renovado espíritu y nuevo ardor misionero.
Entre los días 31 de marzo al 4 de abril del presente año, se ha realizado en la ciudad de Batatais (Brasil) el Primer Encuentro Claretiano Internacional de Educación a Distancia con la participación de los organismos mayores de Brasil, Argentina – Uruguay, Colombia Occidental, Chile y Asia. Nos ha acompañado también Mons. Gaspar Quintana cmf, obispo de la diócesis de Copiapó (Chile). Dicho encuentro ha sido patrocinado por CICLA y organizado con toda solicitud por la Provincia de Brasil, a quien agradecemos profundamente su hospitalidad y fraternidad.
Al finalizar este encuentro queremos expresarles nuestra profunda comunión congregacional como así también entregar este aporte para la reflexión del discernimiento capitular.
Estos días de encuentro y trabajo, de reflexión y proyección han sido intensos en el espíritu misionero y en la riqueza de contemplar cómo se están desarrollando en la Congregación diversas instancias de educación – formación a través de las nuevas tecnologías, especialmente a través de la internet.
Han resonado en nuestro trabajo las orientaciones capitulares de la Congregación. Muy especialmente nos han acompañado las palabras del P. General y sus criterios de discernimiento pastoral expresados en la Circular de Convocatoria al XXIV Capítulo General “Llamados a Evangelizar: Cómo vivir hoy nuestra vocación misionera” (Roma - 2008).
Recordamos especialmente aquellas palabras del Documento Capitular “En Misión Profética” que nos habla del nuevo continente inexplorado del mundo del ciberespacio (EMP 11) como así también las del Capítulo General “Para que Tengan Vida” que nos indicaba, seis años atrás, el desafío de articular las iniciativas de los organismos mayores de la Congregación para un uso evangelizador de estos potentes canales de anuncio de la Palabra desde las claves de la misión compartida y la multiculturalidad (PTV 44).
En ese mismo documento, se nos invitaba a considerar nuestra presencia en internet como una “nueva posición apostólica”(PTV 68.5).
Estos han sido justamente los elementos que nos llevaron a reflexionar, a discernir como misioneros y a proyectar en fidelidad carismática los objetivos y las líneas de acción que acompañan a esta carta como aporte al Capítulo General.
Creemos y sentimos que de este modo nos hacemos todos corresponsables de buscar los nuevos lenguajes y las nuevas formas de vivir la misión claretiana haciéndonos cargo del HOY de la historia de nuestros pueblos y atendiendo a sus necesidades, utilizando los lenguajes comprensibles para millones de personas y estando presentes en aquel “espacio virtual” donde tantos configuran sus modos de ser, de pensar, de percibir el mundo y de relacionarse con Dios, la creación y los demás.
Sentimos en lo profundo que si Claret hoy percibiese este modo concreto de evangelizar, lo apoyaría y lo fomentaría sin reparos. ¿O no era criterio de su vida evangelizar por todos los medios posibles?
Reconocemos en el evento de este encuentro, que se inicia una experiencia del todo nueva para la Congregación. Somos conscientes también de que ella requiere del acompañamiento no solo de los organismos mayores involucrados actualmente sino también del mismo Gobierno General.
De igual modo, percibimos contribuir así a repensar la revisión de organismos en la Congregación - más allá del ámbito territorial - como coordinación y cooperación recíproca de diversos organismos de la Congregación que trabajan por el anuncio del Reino. Experiencia que desde el inicio ha sido vivida en Misión Compartida como auténtico modo de vivir y realizar la acción evangelizadora para nosotros claretianos.
Es nuestro deseo que en el futuro podamos articular estas iniciativas con los demás Institutos de Estudios Superiores de la Congregación que por diversos motivos nos han podido participar en esta primera instancia de reflexión y trabajo (vg. Manila, Roma, Madrid e India)
Los aportes de este primer Encuentro Claretiano Internacional de Educación a Distancia son solo eso: aportes que desean ser tenidos en consideración en el debate capitular y frutos de la convicción de todos los participantes de que son la semilla de una nueva forma de presencia misionera en el mundo, acorde y en sintonía con las raíces más hondas de nuestro carisma en la Iglesia.
Recordando los criterios de discernimiento evangélico de buscar lo “oportuno, urgente y eficaz”; pedimos al Capítulo que considere esta “nueva posición apostólica” y le de la fuerza necesaria en su reflexión y orientación a toda la Congregación para que buscando en todo que Dios sea conocido, amado y servido; la Congregación pueda hacerse presente de forma significativa y transformadora en ese “nuevo Continente” hambriento de la Palabra de Vida.
Deseando para todos Uds. la luz del Espíritu que orienta el discernimiento de la Congregación, les abrazamos fraternalmente en el Corazón de María.
Participantes del Primer Internacional Claretiano de Educación a Distancia
Batatais – 4 de abril del 2009.
La totalidad de los “Capitulares” ya estamos en Roma, en concreto, en el “Clarhotel” de la Via Aurelia; el antiguo “Claretianum” o Centro Internacional de estudios, que ha sido totalmente remodelado.
Somos 78 Capitulares. CICLA se hace presente con: 6 Superiores Provinciales que asisten “de oficio”, 5 Superiores Mayores que fueron elegidos en sus Delegaciones independientes, 8 Delegados elegidos por las bases y un designado por el Gobierno General.
El Capítulo cuenta con un amplio equipo de servicio formado por padres, hermanos y estudiantes de distintas partes de la congregación: técnicos, traductores, comunicadores y encargados de servicios logísticos.
Al llegar a nuestras habitaciones nos esperaba una carpeta con la documentación necesaria y el trabajo ya podía comenzar. Buena parte de este trabajo se concentrará en torno a las “Memorias” de gobierno y de economía.
El día 11, por la tarde, hemos tenido una primera sesión de presentación, así como de avisos y de práctica de algunas cuestiones tecnológicas: cómo usar los micrófonos y los auriculares para la traducción simultánea, cómo solicitar la palabra y cómo usar el teclado de las votaciones.
Se nos hizo una presentación en power point sobre la historia de los Capítulos Generales y finalizamos con el rezo de las Vísperas de la memoria litúrgica de Santa Clara.
El día 12 se ha dedicado al Retiro. Las meditaciones han sido dirigidas por el P. Adolfo Nicolás, Prepósito General de la Compañía de Jesús, quien ha desarrollado el tema de “La misión de la vida consagrada hoy, en el mundo”.
Por la tarde de este mismo día, tendremos la celebración de la Eucaristía presidida por el Cardenal Franc Rodé, Prefecto de la CIVCSVA.
Mañana, día 13, fiesta de los Mártires de Barbastro, será la inauguración oficial.
Para seguir la marcha del Capítulo General, haz click aquí …

La tarde del 12 de Agosto, el Cardenal Franc Rodè, Prefecto de la SCIVCSVA, presidió a los capitulares en la celebración de la “Misa del Espíritu Santo”. Fue un gesto de comunión eclesial, en el espíritu heredado del Fundador.
El día 13, nuestra Liturgia se ha engalanado con la celebración de los Mártires de Barbastro que hemos tenido presentes en la Eucaristía matutina y en rezo de las Vísperas.
El mismo día 13, tuvimos la sesión inaugural en el Aula Capitular. Habiéndose completado todos los requisitos canónicos, el P. Josep Abella, Superior General, ha declarado la apertura de este tiempo de gracia congregacional.
La primera votación canónica se ha centrado en elegir al Secretario del Capítulo. Esta responsabilidad ha caído, una vez más, en el P. José Félix Valderrábano, con amplia experiencia en la materia.
Después de otros detalles de organización, como ha sido la designación de algunas comisiones y la sugerencia de nombres para otras, hemos dado el paso a la presentación de las “Memorias” de Gobierno y de Economía. Ahora nos espera la lectura personal de las 169 páginas de una y de las 160 de la otra. El día 14, por la tarde, comenzará el trabajo en 8 pequeños grupos lingüísticos que deberán elaborar su dictamen, presentar sus interrogantes y aportar las sugerencias que convengan al futuro inmediato de la Congregación.
La tarde del día 14 y la mañana del 15, nos hemos dedicado a revisar las “Memorias” del sexenio presentadas por el Gobierno General.
Para esta tarea nos hemos organizado en 8 grupos: 5 de lengua española y 3 de inglesa. Cada grupo, a su vez, ha designado un representante para formar un noveno grupo que se centrará en la Memoria de Economía.
El resultado de este discernimiento será sistematizado por la comisión de redacción y presentado en el pleno el lunes 17, ayudándonos a un diálogo entre el Gobierno General y el resto del Capítulo.
Por cierto, en base a los sondeos realizados, ya han sido formadas las siguientes comisiones:
Redacción: PP. Cristo Rey García Paredes, Frank Ferrante y Pedro Belderrain.
Revisión de actas: Peter Schütz, Gonzalo Fernández y Juan Carlos Martos.
Asuntos varios: Juan José García, Mathew Pottemparampil y Manuel Arroba
Animación: Renato Manubag, George Ekwuru y Marcos Garnica.
Moderadores: Pul Smith y Manuel Tamargo.
Ayudante del Secretario Capitular: Henry Omonisaye.
El día 15, enmarcado por la solemnidad de la Asunción de la Virgen, hemos celebrado el 50° Aniversario de profesión del P. Antonio Sanz (responsable de NUNC y de Prensa) y, también de profesión: los 53 de Aquilino Bocos, los 47 de Vicente Sanz, los 27 de Marcos Garnica y los 8 del más joven de los capitulares: Valens Agino. A Todos ellos: ¡Felicidades! Junto con ellos, hemos orado por todos aquellos que un día como hoy hicieron sus votos en la Congregación. Mención especial han merecido el P. Sidera de Catalunya que ha cumplido su 75° aniversario y el inolvidable Domingo Moraleda que ha celebrado su 50° en el Cielo.
La tarde del sábado y todo el Domingo, serán libres para quien no tenga responsabilidades especiales. Que disfruten el “Ferragosto” en Roma.
Después del trabajo en grupos, cada secretario ha pasado su síntesis a la “Comisión de redacción” que ha debido trabajar “horas extras”.
El lunes 17 la mencionada Comisión nos ha expuesto el resultado de la reflexión de los grupos en torno a las “Memorias” de gobierno y economía. Enseguida fue abierto el foro para la discusión plenaria, de la que han surgido puntualizaciones y conceptos interesantes. Se ha manifestado el agradecimiento unánime a los miembros del Gobierno General por su servicio durante estos seis años y, en un ejercicio autocrítico, quienes tomaron la palabra, han expresado la necesidad de insistir en algunos asuntos donde descubrimos fortalezas y debilidades. Se prevé concluir esta reflexión durante la mañana del martes 18.
El rezo de las Vísperas, con sabor ecológico-amazoniano, fue dirigido por los hermanos del Brasil, que también nos han sensibilizado en torno a la misión que han asumido en Mozambique.
Por la noche, después de la cena, los capitulares miembros de CICLA tuvimos una primera reunión, en la que tomamos decisiones importantes para el dinamismo de nuestra Confederación: cómo mejorar la comunicación entre nosotros, el apoyo a la misión en Haití, el fortalecimiento del Diario Bíblico y la organización de algunos encuentros que han de asumir las conclusiones del Capítulo General.
La página oficial del XXIV Capitulo General sigue prestando un excelente servicio de información: crónicas y fotografías en constante actualización, videos, entrevistas, tomas en vivo en algunos momentos, etc. que son posibles gracias al personal de servicio técnico que demuestra así su valía.
Mientras tanto, el Capítulo continúa ejerciendo sus funciones y responsabilidades. Sin dejar el trabajo fuerte de discernimiento para el futuro congregacional, que se expresará en el Documento final, el 21 de Agosto se ha decidido pasar ya a la “fase de elecciones”.
Esto significa que, a partir de esa fecha, comienzan las reflexiones acerca del equipo de gobierno que se considera como el más apropiado para la congregación en este momento.
¿cuál ha de ser el perfil del Superior General? ¿cuántos consultores se necesitan? ¿serán elegidos en orden a las prefecturas de gobierno o en base a representaciones (asistencias) por orden geográfico? etc.. Estas y otras preguntas de este tipo tendrán que ser respondidas paulatinamente durante los días próximos y la “vote machine”, en el aula, estará a la orden del día.
El mismo día 21 se ha hecho un sondeo entre los capitulares para perfilar los nombres más sonados para Superior General y la votación canónica para elegir al mismo será el lunes 24. Estén atentos en la web page del Capítulo.
Mientras tanto, para propiciar la recreación de los capitulares se deja libre la tarde del sábado 22 y el Domingo 23 se han organizado dos tours-peregrinajes: uno a Asís y otro a Siena. Que el hermano Francisco y la compatrona Catalina nos ayuden con su testimonio e intercesión a vivir, este momento capitular, con verdadera responsabilidad histórica. 7
El P. Josep Ma. Abella, reelegido como Superior General
Hoy, día 24, tal como estaba previsto en la agenda del Capítulo, se ha llevado a cabo la votación canónica para elegir al Superior General, de la Congregación de los Misioneros Claretianos.
En la primera votación, con 55 votos, superando ampliamente el mínimo requerido (los 39 votos de la “mayoría absoluta”), ha sido reelegido el P. Josep Ma. Abella, C.M.F.
El Vicario General, P. Rosendo Urrabazo, ejerciendo su autoridad, ha sido el encargado de preguntar al recién elegido sobre su disponibilidad para aceptar el nombramiento, a lo que el P. Abella ha contestado: “Les agradezco mucho la confianza, y procuraré corresponder a ella. Sí, acepto.” Palabras que fueron rubricadas por un cordial aplauso de toda la Asamblea.
Acto seguido, el P. Urrabazo, realizó la correspondiente declaración que da fe de la legalidad de la elección y del nombramiento del P. General.
Antes de la elección, nos habíamos preparado con la celebración matutina de la Eucaristía, en la Fiesta de San Bartolomé, Apóstol y compatrono de la Congregación. La Misa fue presidida por los hermanos de los Organismos de Colombia que están celebrando el centenario de la llegada de los claretianos a aquellas tierras.
Después del desayuno, nos dimos cita en el Aula capitular a las 9:15 y, siendo el único acto programado en el orden del día, se realizó todo el protocolo de la elección.
Luego de las felicitaciones correspondientes y del gesto de reverencia prescrito por nuestras Constituciones, se dio un tiempo de reposo y a las 10:15, todos en la Capilla, acudimos a dar gracias al Señor por su paso misericordioso entre nosotros. Leído el Evangelio de Mateo (18,1-4), que habla de la grandeza en el Reino en base al servicio, el P. Abella hizo su “profesión de fe”, se expresaron intercesiones en varias lenguas y terminamos cantando el “Magnificat”. “Ad maiorem Dei gloriam”.


Conclusión de la fase de elecciones
Hoy, jueves 27 de Agosto, memoria litúrgica de Santa Mónica, el Capítulo ha concluido la llamada “fase de elecciones”.
Después de la celebración matutina de la Eucaristía y del desayuno, nos dimos cita en el Aula capitular con ese objetivo. A las 9:15 se dio inicio al protocolo con todo lo que significa de lectura de nuestra normativa y aclaraciones. En el momento oportuno, procedimos a votar según el sistema de papeletas alcanzando el siguiente resultado:
Consultor Prefecto de Economía P. Domingo Grillía, de Argentina-Uruguay.
Consultor Prefecto de Apostolado P. Agustín Monroy, de Colombia Occidental.
Consultor Prefecto de Espiritualidad P. Gonzalo Fernández, de Santiago de España.
Consultor Prefecto de Formación P. Mathew Vattamattan, de Bangalore, India.
Consultor P. Emmanuel Edeh, de East Nigeria.
Consultor P. Paul Smyth, de United Kingdom & Ireland
Agradecemos al Señor de la Vida que, en su Espíritu de Sabiduría, se ha hecho presente en este discernimiento y elección. A Él mismo, encomendamos la labor de nuestros hermanos que durante los próximos seis años, llevarán esta encomienda. A todos ellos les agradecemos y felicitamos por el “Sí” que han pronunciado y, desde esta página, nos comprometemos a colaborar en la tarea de la animar la vida y la misión congregacional.
El Capítulo continúa sus tareas. En la siguiente fase elegiremos las prioridades que nos guiarán durante los próximos años y procuraremos expresar, en el Documento final, nuestras motivaciones centrales en este momento de nuestra historia.


El trabajo capitular continúa, con el discernimiento de nuestro programa de acción para el futuro. En pequeños grupos y en debates de aula, hemos seguido delimitando nuestras prioridades y las líneas de acción que se derivan de ellas. Esta tarea continuará hasta la fase final del Capítulo y tendrá su culmen en la aprobación de la declaración capitular.
No obstante, también se han tratado algunos temas de importancia para todos, incluso algunos asuntos jurídicos que modifican ciertas normas de nuestro Directorio.
Entre toda esta actividad, también hemos reservado un tiempo para el encuentro con la Familia Claretiana. La tarde del sábado 29, recibimos en el aula a algunos representantes de los Institutos hermanados en esta Familia. Algunos(as) de ellos(as) viven en Roma y otros han venido expresamente para la ocasión: Religiosas de María Inmaculada, Seglares Claretianos y Misioneras de San Antonio María Claret. Quienes no pudieron ser representados han enviado un mensaje al Capítulo que fue sido leído a los presentes: Misioneras de María Inmaculada, Misioneras Cordimarianas, Misioneras de la Institución Claretiana y Filiación Cordimariana. Además de saludarnos y convivir, los representantes de las distintas ramas han expresado sus expectativas respecto al discernimiento que estamos haciendo, en torno a nuestra vocación misionera hoy.
El lunes 31, por la tarde, hemos tenido la grata presencia de Mons. Agostino Gardin, OFM conv., Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA), de la Sede Apostólica. Se trataba de un gesto de comunión eclesial, que aprovechamos para establecer un diálogo sobre el presente y el futuro de la vida consagrada en la Iglesia. Él mismo ha presidido, después, nuestra celebración eucarística.
Ya estamos en septiembre. Se ha previsto la conclusión del Capítulo para el sábado 5. Con ello empiezan las tramitaciones de boletos e itinerarios de regreso a casa. No nos ha faltado la fotografía oficial, tomada el martes 1° y que acompaña esta crónica.


Aprobación de la Declaración Capitular y conclusión.
Después de intensas deliberaciones, en las que los capitulares han expresado su responsabilidad ante la Congregación, el viernes 4 ha sido aprobado el texto final de la declaración del Capítulo sobre el tema: “Hombres que arden en caridad. Llamados a vivir nuestra vocación misionera hoy”.
Para ello se trabajaron versiones modificadas, reflexiones en el aula y en grupos pequeños, propuestas, enmiendas, y una intensa revisión de la comisión redactora. Sin embargo, el texto aprobado, aún necesitará una revisión del nuevo Gobierno General antes de ser publicado.
Creemos que el texto refleja el sentir de la congregación en el momento actual: sus dudas, inquietudes, fortalezas y debilidades. Sin meterse a honduras doctrinales, el documento nos ayuda a retornar a nuestras raíces, sintonizando de un modo “cordial” con el P. Fundador y con el modo experiencial con el que expresa íntimamente su condición de “Hijo del Inmaculado Corazón de María”. Son muchas sus líneas de acción, pero los acentos serán diversos si tomamos en cuenta la pluralidad socio-cultural que hoy nos caracteriza como congregación. Ahora será tarea de los Capítulos Provinciales, Asambleas, encuentros o foros regionales y locales, el re-leer este documento, hacer las debidas aplicaciones y proponer acciones concretas para su puesta en práctica, sabiendo que con ello ganamos en “identidad misionera”.
Además del documento, también se ha prestado atención a diversos temas jurídicos que son facultad del Capítulo.
Por la tarde del viernes 4, se ha tenido el mensaje final del recién reelecto P. General. En él, refleja muy bien el espíritu y los temas principales que nos han animado en estos días. Quien lo desee puede acceder a este texto en la página oficial del Capítulo en claret.org .
La noche del viernes 4, hemos puesto un toque de alegría a esta fiesta de familia, con una convivencia en la que ha surgido la espontaneidad, las dotes artísticas, el buen humor y la fraternidad que nos caracteriza.
Se ha dejado para el sábado 5 la celebración eucarística, muy emotiva por cierto, con la que se dio por concluido este tiempo especial de gracia y discernimiento. A partir de este mismo sábado, algunos emprenden ya su viaje de retorno a la vida cotidiana, en sus puestos de misión.
Agradeciendo al Dios de la vida por todo lo que esta experiencia ha significado, no resta sino decir: ¡Arrivederci!

CONCLUSIÓN DEL XXIV CAPÍTULO GENERAL
Hace poco más de tres semanas comenzamos nuestro itinerario capitular que ahora concluimos. Han sido unos días de gozosa convivencia y de intenso discernimiento.
Al inicio del Capítulo me refería a las dos dimensiones de memoria y profecía que le son propias: “Memoria”, no como mero recuerdo de hechos ni como recopilación de datos estadísticos, sino como conciencia renovada del don de Dios que la Congregación ha acogido agradecida y ha puesto al servicio de la Iglesia y de la humanidad; “Profecía”, suscitada por la escucha de la Palabra y de su resonancia en los corazones de cada uno. Acompañados por la Palabra hemos podido mirar el mundo en sintonía con el corazón del Padre y, por ello, hemos descubierto unas llamadas que han orientado la reflexión capitular. El documento que recoge el trabajo del Capítulo hará llegar a nuestros hermanos el fruto de este discernimiento. Creo que el mensaje del Capitulo es capaz de transmitir vida o, si queréis, “fuego”, de acuerdo a la imagen que nos ha acompañado durante todo el Capítulo.
Se trata, como hemos dicho repetidas veces durante estos días, del fuego que marcó la vida del P. Fundador y que se expresa en la definición del Misionero que nos dejó como herencia preciosa y que ha sido referencia continua durante este Capítulo. En ella encontramos los rasgos que definen nuestra identidad y la invitación poderosa a vivirlos con radicalidad.
Hemos recogido nuestro trabajo en un breve documento, nacido desde la vida de cada claretiano a través de su participación en el proceso precapitular. Es importante tomar conciencia de este paso previo sobre el que se ha construido el discernimiento capitular. El Capítulo ha recogido este mensaje de vida y, a través de un diálogo abierto y sincero, lo ha examinado y lo ha traducido a prioridades y propuestas que van a orientar la vida de la Congregación en los próximos años. Ahora lo devuelve a la Congregación esperando que sea capaz de avivar el fuego que arde en el corazón de cada uno de sus miembros. Como hemos reconocido durante el examen de la situación de la Congregación, este fuego aparece a veces amenazado de extinción y, por ello, es necesario y urgente reavivarlo.
El documento capitular contiene las prioridades y propuestas para los próximos seis años. Para captar su sentido y alcance hay que saber sintonizar con las preguntas que las inspiraron y afrontar éstas de nuevo en el ámbito de la vida personal y comunitaria y de los equipos pastorales. Un primer paso es, ciertamente, recuperar la conciencia de ese “fuego”, que es un don precioso que hemos recibido. Es el fuego del amor de Dios derramado en nuestros corazones. Sobre esta experiencia del amor de Dios se construye nuestra vida y se llena de sentido. Es una experiencia -hemos dicho- que hay que cuidar y alimentar, porque sin ella nuestras vidas y nuestras actividades pierden la capacidad de comunicar el Evangelio. Nos convertiríamos en meros profesionales de las tareas que tenemos encomendadas, perdiendo la capacidad de suscitar en las personas con quienes nos encontramos aquella pregunta sobre Dios que puede abrir nuevos horizontes en su existencia.
En el Capítulo hemos vivido el gozo de haber sido convocados a una comunidad misionera que, más allá de las diferencias que surgen de la diversidad de procedencias o de edad, se siente unida en el carisma misionero de Claret al que hemos sido llamados por mediaciones diversas. La comunidad es, ante todo, un don. Acogerla como don nos dispone a cuidarla con amor y a vivir sus dinamismos con gozo y gratitud. En la comunidad acogemos la Palabra, compartimos la Eucaristía, gozamos la fraternidad que nos hace sentir, a través del amor de los hermanos, la ternura del Corazón de María. Desde la comunidad somos enviados y a ella regresamos para seguir alimentando el fuego que sostiene y dinamiza el compromiso misionero. También hemos podido comprobar que la comunidad es una realidad que hay construir con empeño. Hemos hablado de que “debemos optar por la comunidad”. Y optar por algo significa renunciar a otras posibilidades. Sabemos que hay diferencias de todo tipo -de cultura, de carácter, de formación, etc.- que tienden a crear tensiones en el seno de la comunidad. Lo hemos experimentado también en nuestra comunidad capitular. Pero también sabemos que, cuando el compromiso que hemos expresado en la profesión religiosa ocupa el centro de nuestros corazones y de nuestra vida, la comunión se consolida y la fraternidad se vive con gozo. “Optar por la comunidad” es un lema que no hemos de olvidar durante los próximos años.
El fuego que nos ha sido confiado no es un tesoro que deba ser escondido. Nos sentimos llamados a pasarlo a nuevas generaciones que sigan siendo, en la iglesia y en el mundo, testigos y mensajeros del Dios de la vida. La pastoral vocacional, de la que hemos hablado repetidamente, sigue siendo una de nuestras prioridades. El deseo de compartir con otros el carisma recibido nace del entusiasmo y del agradecimiento por la vocación recibida. Sabemos que los jóvenes captan bien cuándo la invitación a considerar la vida claretiana como una posibilidad concreta para orientar su futuro, nace del corazón de una persona y cuándo es fruto de una mera estrategia de supervivencia de la Institución. El resultado será, obviamente, muy distinto. A quienes se han sentido llamados a la vida misionera claretiana queremos transmitirles el fuego que va a dar sentido y consistencia a sus vidas. Por ello, hemos dicho que lo más importante en los procesos formativos es acompañar a los jóvenes claretianos en la interiorización de los valores sobre los que se construye la vida misionera claretiana. Hemos insistido en que ello exige dedicación generosa y presencia fiel en la comunidad formativa por parte de los formadores y coherencia de vida en los claretianos que colaboran en la formación como profesores o como miembros de dicha comunidad formativa. La palabra “credibilidad”, una de las más repetidas durante el Capítulo, encuentra en este ámbito una resonancia muy particular. De todos modos, es importante notar que, sin un compromiso serio por la formación permanente, será muy difícil mantener vivo el fuego que nos ha sido confiado y transmitirlo a las nuevas generaciones claretianas. Del Capítulo recibimos orientaciones claras en orden a proponer itinerarios de formación permanente que nos ayuden en este sentido. Será uno de los temas que el Gobierno General deberá abordar con urgencia. Esperamos poder presentar una propuesta concreta en la reunión que tendremos con los Superiores Mayores en el próximo año.
“Encender a todo el mundo en el fuego del divino amor”. Así veía el P. Fundador su ministerio y así lo ha visto el Capítulo General. El horizonte misionero de la Congregación se ve iluminado por este mandato misionero que hunde sus raíces en la tradición teológica de Juan. Anuncio y testimonio se unen para hacer de nuestras personas y comunidades invitaciones a la experiencia del amor de Dios, que amó tanto al mundo hasta entregar a su propio hijo (cf Jn 3,16), y provocar la transformación de este mundo por el amor. Con la mirada fija en Jesús, no cejaremos de “orar, trabajar, sufrir y procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de los hombres” (Aut 494). Desde esta perspectiva queremos renovar nuestro compromiso misionero. Ello debería crear un estilo de ministerio atento a la realidad, que sabe descubrir los signos de la presencia del amor de Dios en ella y escuchar las llamadas que de ella nos llegan. Hemos procurado hacerlo en estos días y de este ejercicio han surgido las orientaciones que recoge el documento capitular. Se trata de la misión como expresión del amor de Dios que quiere tocar los corazones de muchos desde nuestras vidas, y como colaboración a la construcción de aquella civilización del amor que es la traducción más fiel del ideal que Jesús nos propone cuando invita a buscar, ante todo, el Reino de Dios y a amarnos los unos a los otros con la intensidad con que Él ha amado. En esta dinámica nos sentimos hermanos y compañeros de todos quienes, motivados por tradiciones religiosas diferentes o por distintas ideologías humanistas, buscan transformar el mundo según el designio de Dios. Expresiones como “la misión compartida”, “la misión inter gentes”, “la solidaridad en todas sus expresiones”, “la participación activa en las Instituciones y foros mundiales donde se toman decisiones que afectan al futuro de la humanidad”, “el anuncio profético del Evangelio”, etc. toman un poderoso significado misionero. Todo esto nos exigirá ser creativos en fidelidad al carisma con que Dios nos ha agraciado. Pero, no lo podremos ser sin un compromiso fuerte por una preparación seria para el ministerio y sin un ejercicio paciente y sereno del discernimiento comunitario. También en el ámbito de la misión la palabra “credibilidad” ha resonado con insistencia. ¿Cómo hacer creíble nuestro servicio misionero? ¿Cómo avalar con el testimonio de nuestra vida la palabra que proclamamos? ¿Qué hemos de cambiar o intensificar para que nuestra comunidad, nuestra Provincia, nuestra Congregación o la misma Iglesia sean creíbles en su servicio profético a la humanidad? Son preguntas que deberemos plantearnos en cada comunidad. De la respuesta que les demos depende, en gran parte, la capacidad de “encender a todo el mundo en el fuego del divino amor”. Es una tarea exigente y gozosa a la vez, apasionante.
En el Capítulo hemos hablado también de la reorganización congregacional que estamos llevando a cabo y de una mejor organización de la economía de la Congregación. Todo en orden a consolidar la experiencia de fraternidad y articular mejor nuestros recursos al servicio de la formación de las nuevas generaciones claretianas y de la misión, que es nuestra razón de ser. Seguiremos, pues, los procesos que se iniciaron hace algunos años y que han merecido una evaluación positiva por parte del Capítulo. Vamos a asumir las sugerencias que han aparecido durante la discusión capitular. En el ámbito de la economía hemos afirmado la necesidad de ser más fieles, personal e institucionalmente, a las exigencias de la pobreza evangélica que hemos profesado. Es el punto de partida que posibilita todo lo demás. De todos modos, tendremos que promover algunos cambios estructurales que nos permitan una mejor atención a las necesidades congregacionales de este momento.
Hemos examinado también otras propuestas que nos han llegado. El tema de los hermanos misioneros ha ocupado nuestra atención. Sentimos que su presencia en la Congregación es más necesaria que nunca. Ésta subraya el carácter sustancialmente misionero de nuestra comunidad, ayudando a superar un modo de vivir el ministerio ordenado que podría empañar el carácter misionero del Instituto. La preocupación por el futuro de los Institutos Superiores de Teología con que cuenta la Congregación ha sido compartida en el Capítulo y ha propiciado una mejor comprensión de su importante servicio a la Iglesia y de la necesidad de una colaboración generosa de todos los Organismos Mayores para la renovación de su personal, cada vez más urgente.
Insisto en un punto: no hemos querido hablar de todo. Ello significa, por lo tanto, que hay otros aspectos muy importantes de la vida y misión de la Congregación que no han sido tratados explícitamente por el Capítulo, pero que el Gobierno General y los Gobiernos Provinciales deberán seguir animando y promoviendo para ayudar al crecimiento misionero de nuestra comunidad. El Capítulo se ha querido centrar en el tema de la identidad, como se ha ido repitiendo ya desde la Circular de anuncio del Capítulo, para buscar el modo cómo vivirla hoy, en este particular momento de la historia de la humanidad, de la Iglesia y de la Congregación.
Sabemos que el Capítulo compromete a toda la Congregación. De sus comunidades y Provincias llegó el material que el Capítulo ha trabajado. Pero los capitulares tenemos una responsabilidad muy especial al respecto. No decidimos “para los demás”. Cada una de las decisiones que hemos tomado en este Capítulo son, al mismo tiempo, “compromisos personales” de cada uno de nosotros. Entra en juego la credibilidad de aquello que hemos escrito. El Gobierno General deberá ahora programar aquellas acciones e iniciativas que ayuden a dar vida a lo que hemos discernido como prioridades de la Congregación para los próximos años y a las propuestas que las acompañan. Las Provincias, Delegaciones y casas generalicias las tendrán que asumir en sus propias programaciones para que el nuevo impulso que nace del Capítulo dinamice verdaderamente la vida misionera de nuestra Congregación y la haga significativa en el momento histórico en que vivimos.
Concluimos el Capítulo y es obligado en este momento en este momento expresar nuestro agradecimiento a algunas personas que han contribuido de un modo especial a su desarrollo. Ya antes de su celebración le dedicaron mucho tiempo y esfuerzo el Gobierno General anterior y los miembros de la comisión precapitular y de la comisión de revisión de la memoria económica.. El trabajo de los claretianos de la curia general hizo posible que todo estuviera preparado a tiempo y la comisión de acogida dispuso todo para que os sintierais en casa desde el primer momento de vuestra llegada. Gracias a todos.
Durante el desarrollo del mismo Capítulo, debemos agradecer la animación espiritual del P. Adolfo Nicolás, la labor tan eficiente de nuestro Secretario capitular y de su ayudante, el trabajo de los moderadores, la competencia y sacrificio de la comisión de redacción, la paciencia y disponibilidad de los traductores, tanto de los que ha trabajado aquí como de quienes han apoyado desde Estados Unidos -y pienso especialmente en el P. Jim Overend-, la atención de la comisión de liturgia, la información puntual de la comisión de prensa y de quienes han trabajado en la información de la web, la diligencia de la comisión de asuntos varios, la fidelidad de la comisión de revisión de actas, el trabajo callado pero eficiente de los colaboradores de la secretaría y de quienes han ido preocupándose de la logística, las iniciativas de la comisión de animación, la labor de la comisión de evaluación. Creo que debemos estar también agradecidos al personal del CLARHOTEL que nos ha atendido con gran profesionalidad y cariño.
Nuestro agradecimiento va más allá de las paredes del Claretianum y se dirige a todos los que nos han acompañado con su oración y su comunión solidaria.
Un agradecimiento muy especial a quienes durante el sexenio anterior sirvieron a la Congregación en el Gobierno General y ahora parten para otros ministerios. Gracias, Rosendo, Vicente y Marcelo. Nos habéis dejado el listón muy alto. Continuar el trabajo realizado por vosotros es un desafío para el nuevo Gobierno. Gracias por vuestra dedicación y por vuestro espíritu misionero. A Domingo, Gonzalo, Mathew, Agustín, Emmanuel y José-Félix y Paul os agradezco vuestra disponibilidad para aceptar seguir sirviendo a vuestros hermanos desde el Gobierno General. Sé que cuento con un equipo lleno de espíritu claretiano.
Un mensaje muy importante del Capítulo son los mismos capitulares. Si somos capaces de compartir con nuestros hermanos la riqueza de nuestra experiencia, el paso del Espíritu de Dios por nuestras vidas que ha supuesto el Capítulo, habremos contribuido a crear el marco apropiado para que las decisiones capitulares encuentren acogida en el corazón de nuestros hermanos y cumplan su objetivo de ser dinamizadoras de la vida misionera de la Congregación.
Durante estos días hemos recordado repetidamente a nuestra Madre. Cada tarde, en el rezo de vísperas, el Magnificat recogía nuestro sentimiento de gratitud y expresaba nuestro deseo de vivir al servicio del Reino. Sabemos que todo lo que se dice en la “definición del misionero” es una expresión de lo que supone ser “hijo del Corazón de María”. Queremos seguir formándonos en la fragua de su Corazón. Hemos decidido crear algunos instrumentos que nos ayuden en este sentido. A Ella confiamos nuestro deseo de caminar hacia la meta que nos marcan las prioridades que hemos señalado en el Capítulo.
La figura del P. Fundador ha sido nuestro punto obligado de referencia durante estos días. Somos hijos de un gran misionero y nacimos en la Iglesia para ser misioneros. Que el espíritu misionero de Claret siga inspirando cada una de nuestras decisiones y nuestro caminar en el mundo. No defraudemos el sueño que él tenía sobre su Congregación de Misioneros. Os invito a recurrir con frecuencia a la lectura y meditación de la Autobiografía y otros textos que nos transmiten su profunda vivencia de fe y sus ideales misioneros. Hace poco celebramos el bicentenario de su nacimiento bajo el lema “nacido para evangelizar”. Como dije al inicio del Capítulo, considero que ha sido un tiempo de gracia para la Congregación. El Gobierno General anterior consideró en varias ocasiones la conveniencia de expresar, de algún modo, al Señor la gratitud por el momento de afirmación vocacional que supuso para todo el Instituto esta celebración. Recogiendo las ideas que surgieron en este sentido, vamos a realizar una nueva fundación misionera en Cuba, un pueblo al que el P. Fundador amó tanto y al que dedicó una parte importante de su vida; un pueblo también del que recibió mucho y que le ayudó a ensanchar su horizonte misionero. Quiero que el signo que nos recuerde la celebración del bicentenario del nacimiento del P. Fundador sea un gesto misionero. Cuba nos ofrece la oportunidad de expresar de nuevo nuestra identidad misionera. Voy a pedir algunos voluntarios para esta iniciativa.
La herencia de nuestros hermanos mártires nos invita poderosamente a la fidelidad al seguimiento de Jesús hasta la muerte y a la audacia misionera. Durante estos días hemos recordado también a muchos hermanos nuestros que supieron vivir con gozosa fidelidad su vocación misionera a lo largo de la historia congregacional. Ellos nos animan a ser fieles hoy a nuestra vocación y a asumir generosamente las exigencias que ello supone. Sigamos escribiendo nuestra historia con lenguaje verdaderamente misionero.
Gracias a todos por vuestro trabajo durante estos días de Capítulo. Estoy seguro de que la experiencia capitular ha supuesto una profundización de vuestro sentido de Congregación y una invitación a una respuesta vocacional más radical y generosa. Que el Señor os bendiga y os haga a todos instrumentos de su bendición para vuestros hermanos.
Roma, 4 de septiembre, 2009
Josep M. Abella, cmf.
Superior General

Queridos hermanos:
Al concluir el XXIV Capítulo General, ponemos en vuestras manos este documento que recoge el discernimiento que comenzó en cada una de las comunidades claretianas. Recordaréis que, hace año y medio aproximadamente, iniciamos el itinerario hacia el Capítulo General con una pregunta que expresaba nuestro deseo de ser fieles al sueño misionero de Claret: ¿Cómo vivir hoy nuestra vocación misionera?
La celebración del bicentenario del nacimiento del P. Fundador nos había llevado a una renovada conciencia de nuestra identidad y sentíamos el deseo de vivirla y expresarla de un modo nuevo para que siguiera viva y para que siguiera siendo portadora de vida para muchos.
En el centro de la reflexión capitular ha estado la “definición del misionero” que condensa la respuesta vocacional del P. Fundador. Desde este horizonte hemos mirado el mundo, la Iglesia y la Congregación, intentando descubrir las llamadas que Dios nos dirige en este momento. A partir de ella, hemos señalado las prioridades para los próximos años y las propuestas que deberán hacerlas operativas.
¿Cómo sentimos dentro de cada uno de nosotros el fuego de la caridad que, al “abrasar nuestros corazones”, nos mueve a querer “encender a todo el mundo en el fuego del divino amor”? ¿Qué necesitamos para alimentar este fuego y para transmitirlo a las nuevas generaciones claretianas? Son preguntas que nos hemos hecho durante el Capítulo. Para captar el sentido de este documento capitular habrá que tener muy presentes las preguntas que provocaron nuestra reflexión. Para asumir las prioridades que el Capítulo ha señalado para los próximos años habrá que hacerse, personal y comunitariamente, estas mismas preguntas.
Para nosotros la experiencia capitular ha sido una llamada poderosa a vivir con renovado entusiasmo nuestra vocación misionera claretiana. Esperamos que podáis encontrar en estas páginas un fuerte estímulo para vivirla en plenitud
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